A las mujeres de mi vida.

Mi tiaA las mujeres de mi vida. En la foto mi tía Consuelo, tiene cuatro hijos y ocho nietos, casi igualada por mi abuela que tiene siete. Pertenezco a una familia muy grande en la que he visto a todas sus mujeres luchar mucho y esforzarse por superarse cada día y no por ellas si no por lo que quieren, sus hijos. Os puedo hablar de mi abuela, una mujer que a sus 60 y pocos se ha ido a trabajar a Londres, se ha vuelto a ir como si irse de Ecuador no hubiera sido para ella suficiente, se ha propuesto aprender inglés, va a una academia y ahora es capaz de moverse por esa enorme ciudad como pez en el agua, con ella he aprendido a ser buena persona con todo el mundo y a sonreír siempre, echo de menos cocinar con ella y que me cuente todo lo que ha visto y ha vivido. También puedo hablaros de mi tía Marta, madre soltera que vive en Ecuador y tiene cuatro hijos, uno de ellos con una enfermedad bastante complicada por el que ha hecho más kilómetros en carretera que los que haré yo en toda mi vida, la que cuando fuimos a visitarla no dejó que mi madre durmiera ni una sola noche en el hotel para no separarse de su lado, volver a verse después de 15 años es lo que tiene. También y por supuesto, está mi madre que a mi edad ya recorría Madrid buscando trabajo y sin coger el metro porque era demasiado caro, la que se separó dos años de nosotras y que cuando nos llamaba a Ecuador aguantaba como podía las ganas de llorar al escucharnos hablar, aún recuerdo el día que la vi en el aeropuerto cuando llegamos para quedarnos, llevaba un traje blanco de lino, una camiseta lila y la sonrisa más grande que he visto. Ella ahora ha vuelto a ser mamá y está disfrutando de una maternidad sana, era tan solo una niña cuando nos tuvo y si no fuera por ella yo no sería nada de lo que soy ahora. Está también la mujer de la foto, mi tía Consuelo que para mi familia su casa es un lugar donde reunirnos y estar a gusto, ella cuida de sus nietos, ella se emociona cuando escucha por teléfono a dos de ellos que viven en Londres mientras sigue preparando la cena de nochebuena, una mujer que trabaja como una hormiguita y no quiere que nos falte nunca de nada. Podría hablar de todas y cada una de las que faltan por mencionar, porque cada una son los pilares de sus familias, porque todas han buscado siempre lo mejor y no se han conformado, no se conformaron en un país donde se les negaba una vida digna. Esta ha sido su pequeña gran revolución, revolución que a sus hijos nos ha dado un futuro. Así que esto hay que continuarlo, gracias por enseñarnos a no conformarnos jamás. #womensmarch

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